Su cliente extranjero no paga.
La frontera es su estrategia.
Setenta y ocho segundos sobre cómo se cobra fuera de España — en la UE con instrumentos europeos, fuera de ella con socios locales. El deudor cuenta con la distancia. Nosotros no.
Demandar primero en España es el camino largo.
Una sentencia española contra un deudor de Lyon o de Miami sigue necesitando reconocimiento allí antes de tocar un euro. Los activos están donde está el deudor. La decisión de día cero no es qué juzgado español, sino qué instrumento: en la UE, el monitorio europeo; fuera de ella, un socio local. La demanda en España es la última puerta, no la primera.
Infogreffe primero. La llamada, en francés, después.
Un fabricante de Bilbao tiene 27.300 € pendientes de un distribuidor de Lyon. Antes de la primera llamada: Infogreffe, dirigentes reales, domicilio social, señales de insolvencia. Después, una llamada en francés desde un número francés citando los intereses de demora que ya corren. La fase amistosa arranca con el monitorio europeo ya preparado en el cajón.
Un formulario. Sin vista. Treinta días para oponerse.
El deudor calla. Se presenta el Formulario A del requerimiento europeo de pago: sin abogado obligatorio, sin vista, sin límite de cuantía. El tribunal lo expide; el deudor tiene treinta días para oponerse. No se opone. El requerimiento es ejecutable en cualquier Estado miembro — sin exequátur, sin reconocimiento, sin volver a empezar.
FACTURA
ALBARÁN
FORMULARIO A · REQUERIMIENTO EUROPEO DE PAGO
Fuera de la UE, el instrumento es una persona.
Un exportador de Sevilla tiene 18.900 € pendientes de un importador de Miami. No hay monitorio europeo que valga; hay un socio en Florida que puede presentarse en la oficina del deudor y un escritorio en Sevilla que trabaja en horario de la costa este. La carta llega en inglés, desde una dirección de Miami, con un nombre que el deudor reconoce.
Le quitamos al deudor su excusa favorita: la hora.
Los expedientes internacionales mueren por tres cosas: idioma, horario y credibilidad. Con Lyon el idioma lo resuelve un francófono; con Miami, el horario lo resuelve una mesa que trabaja de tarde. La credibilidad la aporta alguien que puede llamar a la puerta. Los tres factores, resueltos antes de la primera conversación.
Lyon paga el día 38. Miami paga el día 47. Misma mesa.
El distribuidor de Lyon paga principal e intereses antes de que el requerimiento europeo se ejecute. El importador de Miami paga en dos plazos gestionados por el socio. Dos fronteras, dos instrumentos distintos, ningún juzgado español. La frontera nunca fue el problema; saber desde qué lado trabajarla era todo el trabajo.
La frontera protege a su deudor
solo si usted lo permite.
Envíenos los datos de la factura. En 24 horas le decimos qué instrumento aplica, qué plazo es realista y si compensa. Solo cobramos si usted cobra.
Envíenos su caso — Valoración gratuita →